jueves, 29 de noviembre de 2012

Cuando se te cae el corazon

A veces, el verdadero daño no te lo hace una persona a la que quieres, amas o odias. O al menos no intencionadamente. A veces, te lo hacen cualquiera de esas personas, pero lo sientes luego. Con efecto retardado. En un momento en el que el corazón te da un vuelco, el corazón y todo el cuerpo. El estómago, la cabeza. Y allí, en ese momento, que puede pasar en cualquer instante. Puedes estar comiendo, despertándote, subiendo unas escaleras hacia clase..
Yo pienso que el verdadero daño, cuando lo sientes en el interior de verdad, es cuando el daño no te lo hace la persona. Ni sus palabras. O al menos eso piensas tú.
Esos instantes después, cuando te paras a pensar que ya has vivido de todo, que ya nada te hace daño. Aunque te insulte o te apuñale por la espalda. El vuelco en el corazón lo notas cuando te das cuenta de que ya pasas de todo. Cuando en el fondo ya sabías que lo iba a hacer. Cuando te has autoconvencido de que no hay nadie que valga la pena.
Y es entonces cuando tienes ganas de llorar, de que te vean y corran a abrazarte, de tener un amor en la playa y otro junto a la chimenea en invierno. Cuando quieres llegar del subsuelo al cielo y tener siempre a alguien ahí. Ya no digo un novio, vale un amigo, o simplemente tu mejor amiga. O tus compañeras de locuras. Aquellas que no se conocen entre ellas, pero que son tu mundo. Aquellas a las que estrujarías en tus brazos cada segundo para asegurarte de que siguen ahí y no es un sueño. Aquellas sin las que la vida, no sería vida.
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