viernes, 23 de noviembre de 2012

Sonrisas, lagrimas y...tu


Benjamina Agyekum
Recuerdo el día en el que te conocí. El día que me dijiste:
- Siéntate a mi lado.
Y yo claro, acepté. Acepté como una tonta. Nunca debería haber dicho sí. No era acaso más fácil inventarme que estaba esperando a una amiga para sentarme con ella?
Parecías majo, por supuesto y como todos. Nos reímos y olvidé mis penas. Empecé la semana con ganas de volver a verte. De volver a reír contigo. Pasó un día y nada, creí que sería, que habría sido más bien, una amistad de un día.
Pero no. Luego volviste. Volvieron las risas. Las sonrisas cómplices y las bromas. Empezaron los adjetivos. Mono, amigos, y algún sustantivo importante, amistad...Algunos podían pensar que era amor. Prácticamente no lo dudé. Una sincera amistad que había nacido de repente, alegrándome aquellos días.
Y hoy? Era el día. Nos veíamos. Continuaría? Eso parecía. Pero, al final, has demostrado que eres como todos, que ningún chico merece mi más sincera amistad ni mis palabras. Que todos te acaban haciendo daño.
Y sé que esto no lo leerás pues además no es mi intención. Pero de momento no se me olvida lo que me has hecho hoy. Me has dicho que daba pena, que por eso conseguía lo que consigo. Si de verdad piensas eso, quéjate a los superiores, pero a mi déjame en paz. Tú sí que das pena!

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