domingo, 30 de diciembre de 2012

Almohadas

Almohadas. Trozos de tela rellenos de algodón que deberían figurar en nuestra lista de mejores amigas. Siempre están ahí. Sin moverse, sin molestar. Escuchan. Son mojadas de lágrimas, pegadas, lanzadas contra la pared o el suelo, apretadas, abrazadas, estrujadas... La gente siempre dice que lo tendrá que consultar con la almohada. Y ya sé que se refieren a dormir. Pero antes de poder llegar a dormirse seguro que piensan en ese problema que tienen. Seguro que le dan vueltas hasta que no pueden más, dan la vuelta y apoyan el otro lado de la cara en la almohada que les ayudará a acabar durmiendo en algún momento de la noche. Aún estando tumbadas, en una cama, nuestra almohada es la que verifica eso de "la cabeza alta princesa, si no, la corona se cae" pues hace que tengamos la cabeza bien alta y erguida en comparación con el resto del cuerpo. Por eso, deberíamos dar las gracias más a menudo a esos trozos de tela rellenos de algodón tan importantea en nuestra vida a su pequeña gran manera.

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