sábado, 8 de diciembre de 2012

Fotos que nunca llegaron a ser hechas

A veces, no tenemos una cámara a mano, y necesitamos hacer fotos con la mente. Otros los llaman recuerdos...Yo las llamo Fotos que Nunca Llegaron a Ser Hechas. Es estúpido, eso ya lo sé, pero así soy feliz.
Teens Only ღRecuerdos en la foto que tanto miraba de ese chico que me conquistó el primero, pero no el último. Era una foto real, que acabó rota en la papelera. Sin remedio. Me acostumbré a tenerla en materia, con un marco mal hecho de cartulina y al final sólo me ha quedado un ligero recuerdo sin importancia. Sobre él recuerdo mejor momentos sin fotos ni vídeos que me indiquen como o cuando sucedieron. Nunca he necesitado un vídeo sobre como me dijo que me acercara más, tras yo preguntarle si sólo íbamos a hablar sobre el tiempo y un pájaro que pasó volando.
Conservo también una foto de ese chico alto, moreno y con una voz como poco singular. Pero esa foto no es el recuerdo que guardo de él. Recuerdo ese abrazo bajo los árboles, rodeados de gente, aunque hubo un momento en el que no vi a nadie. Ahora no acostumbro a mirar esa foto, y el recuerdo no sé si me gusta, pero sigue ahí.
A menudo y sin foto recuerdo ese día en el que intenté fingir ser quien no era. Intenté no parecer una chica pequeña, loca y a la que le gustara leer. Y al final sólo conseguí una respuesta a gritos. Una mala respuesta que aún así se grabó en mi mente. Pero todo comenzó con un vuelco al corazón que sin foto recordaré. Hablando sobre otro chico, que en realidad nunca me gustó como yo no sabía que me gustaba aquel. Cuando iba a decir que el otro era guapo o cualquier otra chorrada, le vi. Pronuncié su nombre sin venir a cuento y sin que mis amigas supieran por qué. Ellas estaban de espaldas, así que no sabían que cuando por fin lo había superado, había vuelto a aparecer. Con sus andares perfectos y su sonrisa en la cara. De nuevo, era él. Él, la razón por la que me he fijado en otro de su misma edad que nunca me parecerá tan perfecto como él, dicen que un clavo saca a otro clavo, pero la tienda de clavos nuevos debe de estar muy lejos de mi casa.
Y con pena y con dolor, y ante todo sin foto, hoy mismo he soñado con ese recuerdo. El recuerdo de un 14 de febrero que en el fondo me gustó. A pesar de que hubo sorpresas, nervios y lágrimas. El momento en el que el mundo se paró y se empezó a mover a cámara lenta. El momento en el que intentaba consolar a un chico cuando tú apareciste. Cuando quisiste darme las gracias por dejar mi orgullo a un lado y regalarte algo que tú querías, aunque en realidad fuese horrible. Cuando te inclinaste sobre mi mejilla, sin yo saber tus intenciones y llegaste a mi oreja a susurrarme dos gracias, a alabar mi trabajo. Entonces, el mundo volvió a la normalidad, tú te fuiste a la clase que nos tocaba y el otro chico se fue llorando. Y yo me quedé ahí, sin saber si debía llorar o sonreír.

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