miércoles, 5 de diciembre de 2012

Love is dangerous for my tiny heart

   

No suelo saber como estoy. Y cuando lo sé, acabo cambiando de opinión. Aunque, sinceramente, pienso que no siempre soy yo. No puedo ser siempre yo. Casi todos los días hay alguien que se encarga de venir y ¡pum! fastidiarme el día para los restos de éste. No es siempre la misma persona, a veces cambia.
 
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Pero hay una persona. Hay momentos, como este, en el que me gustaría poder decirle que cuente conmigo, que no se preocupe y sobre todo, si está bien. Pero me tengo que contener y abstraerme del asunto. Él pensará que no estoy a su altura. No soy el tipo de chica que le gusta. Perdí mi oportunidad, aunque tampoco es que quiera gustarle. O al menos no directamente. Solo quiero estar bien. Incluso me he arrastrado. Mil y un correos enormes sobre lo mismo. Primero decía que sí, que nada había cambiado entre nosotros. Pero yo sabía que no se lo creía ni él. Luego, ni contestaba. No se molestaba, como he dicho, no era lo suficientemente buena para él, qué se le va a hacer.

- 365 Tage *-* - November
 
Te prometo que lo he intentado. He intentado quererte, he intentado perdonarte, he intentado ser tu amiga, he intentado apoyarte, cosa que tú jamás harías. Hoy mismo has huído de mí. Y tú, como todos los chicos, no te ibas a salvar, tienes tu toque de idiotez. Y de ingenuidad. Y no sabes el daño que me has hecho. El daño que me haces cada vez que te portas así. No lo suelo expresar, y si lo expreso es con enfado o con mal humor. Considerate culpable. No me hablas y me tratas como si tuviera una enfermedad contagiosa, como si por no ser como als demás, te diese vergüenza que te vieran hablar conmigo. Me miras mal y si no hay nadie delante, ni me hablas, ni me miras ni me escuhas. Si hay alguien delante, aunque sean mis amigas, con las que quieres quedar bien, quieres quedar bien con todo el mundo. Pero conmigo, ni eso. Bueno, pues cuando están ellas, me tratas, no voy a decir bien, porque ya no sabes, pero no me tratas como a un bicho. Ya puestos, digámoslo todo. No me tratas como a una bit**. No es finura, ni cursilería, solo que no me quiero porner a tu nivel y acabar creyéndome todas las cosas que piensas de mi pero que no me dices. Lo que me fastidia de esto, es eso, que quiero estar bien contigo. Que a veces, cuando necesito un abrazo, pienso en ti. Me conoces genial, y si ahora no fueras tan...tan como eres ahora, me lo darías y punto. Sin que significara nada. Pero sé que me odiarías más. Y eso, me hace sentir mal.

 
Claro que muchas historias tienen un final, no te lo voy a negar, pero existe una cosa que se llama boca. No, no solo sirve para besar. También sirve para hablar, para pedir salir a quien tú piensas que de verdad te gusta y para insultarme, si te atreves. Todas las historias tienen un final...Y siempre hay un culpable.

Wind deep.
 
 
Y niño, no te creas. Puede que el amor sea peligroso para mi fino corazón, que me trates de idiota. Que no te atrevas a decirme lo que yo sé que piensas. Que no confíes en mi. Que incluso no aceptes mi ayuda, pero mira esto y  piensa si sabes:
Yo he sido la que te ha pedido perdón sin si quiera tener culpa. La que ha querido volver a empezar. La que te ha ofrecido una mano cuando en realidad, todo ese puñado de amigos que crees que tienes no te la tendían.
Y en el fondo sé que con una sonrisa y un beso robado, volverías conmigo!! Así que utiliza esa boca para hablar y deja de pensar estupideces, anda cariño...


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