miércoles, 2 de enero de 2013

Así empezó todo

Todo empieza de una manera u otra. De una manera buena o mala. Pero todo final tiene su principio. Tal vez un principio triste. O tal vez uno precioso. Pero no puedes pretender ser Cenicienta sin sufrir antes. No puedes esperar a un príncipe azul, verde, o amarillo sin más. Tú no lo sabes pero quizá todo empiece con un manotazo dado sin ninguna intención o con un choque en los pasillos del instituto como en las películas. Pero no sabes como puede acabar. Con un beso o con una bofetada intencionada. Si empiezas tendrás tu principio. Si te lo crees y haces lo que sabes. Lo que sientas que quieres hacer. Si después de llorar te levantas y antes de reír buscas a gente con quien hacerlo. Si caes tres veces y te levantas cuatro. Y así, ocultando las heridas con sonrisas, serás la causante de la sonrisa de otro. No sabes lo que pasará a partir de ahí, cuando aún no lo has visto como algo más. No sabes si llorarás por él o si todo os irá genial. No sabes si todo te será fácil como a Wendy y vivirás pocos días pero intensos al lado de un Peter Pan o si tendrás que ver más allá de lo superficial para conseguir un amor eterno como la Bella y la Bestia. Nadie sabe lo que pasará pero con los años, cuando cuentes tu historia podrás decir:
- Así comenzó todo.
Para empezar a hablar sobre una historia de amor. Con, o sin fin.

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