domingo, 6 de enero de 2013

¿Por qué los amores verdaderos se esconden en los libros?

Escojo un libro, no sin mirar antes minuciosamente las portadas, autores y resúmenes de todos. De hecho, me gustaría vivir en una librería o si no tener mi casa llena de libros hasta el último rincón, como en un libro que leí. En la cocina había libros, en los pasillos también y a los lados de los muebles era muy fácil chocarse con un libro. Yo quiero una casa así, desde luego.
Abro el libro que antes he escogido como explico arriba y me quedo mirando un rato la portada, como si de repente fuera a empezar a hablar o alguna tontería así. Si hay algún relieve, por ejemplo, en el título, paso mi dedo índice por éste, siguiendo la palabra escrita. Abro el libro con la esperanza de encontrarme alguna dedicatoria curiosa, pero desgraciadamente no siempre puedo sonreír e imaginar cual será el nombre real de la persona que ahí nombra el autor con un mote inventado cariñosamente por algo.
WeHeartBooksEmpiezo a leer y los personajes van apareciendo en las páginas y posteriormente, en mi mente, mientras las páginas se suceden más deprisa o más despacio ante mis ojos.
En todos los libros, hay un personaje que me gusta más que otro. Por sus acciones, por como lo describen. Tal vez no sea el protagonista, tal vez no sea el mejor, pero casi siempre hay alguno que me quedo con las ganas de conocer.
Y esta es mi pregunta: ¿Por qué los amores verdaderos se esconden en los libros?
Entre letras de imprenta, entre páginas nuevas o antiquísimas, se esconden amores. Y apostaría a que algunos son tan verdaderos que hasta existieron en la realidad. Todo escritor tiene su musa y toda escritora su inspiración. La persona a partir de la cual creas un personaje, a veces sin conocer a la persona en sí. Cuando, sin darte cuenta, empiezas a dotar a tu personaje con los rasgos de esa persona que conoces de vista en los pasillos, que has conocido por casualidad o con esa persona con la que te has cruzado por la calle.
Y a partir de ahí empiezas a inventar caracterísiticas y personalidades que facilmente le adjuntas a tu persona real. Creas un personaje esperando que sea exactamente igual que el de la realidad. Y poco a poco, página a página, el amor entra en tu libro. Y quien sabe si también le llegará a ese personaje. Y nadie llegará a saber lo mucho que te gustaría poder identificarte en la realidad con la chica de tu personaje. Hechos a medida. Pero muchas veces, en realidad sabes que ese amor verdadero, solo existe en un libro. Donde se suelen esconder éstos, de hecho.

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