miércoles, 30 de enero de 2013

¿Qué ha cambiado desde aquel día?

¿Por qué todo es diferente?
De repente, anhelo esos momentos en los que sus manos acariciaban con un toque de fuerza mis brazos cubiertos por una cazadora para que no tuviese frío. Recuerdo las mañanas compartidas, los comentarios y las bromas, sin olvidar las miradas furtivas a lo largo de algún viaje. Los juegos típicos de campamento, los rumores varios y la explosión de sensaciones al permanecer unos segundos en sus brazos. Su particular forma de ser y la manera de mirarme intensamente mientras me contaba una cosa, normalmente seguida de otra, y otra, y otra. Ellas me decían que siempre estábamos juntos, paseando por un prado como cursis. Tal vez ahí estuvo mi problema, en que solo vi los pájaros cantando, el Sol brillando y el cielo azul y no me percaté de las sombras tras los árboles y de las hojas caídas de éstos. El día llegó y me fundí en sus brazos por última vez, al menos en mucho tiempo. Más tarde haría dibujos sobre eso, lo recordaría una y otra vez, lo contaría, pero en ese momento decidí no pensar en nada. Disfrutar de ese mundo, de esa milésima de segundo en la que me pareció que solo existíamos él y yo, nadie más, a pesar de la gente, más mayor o más pequeña que brincaba, gritaba y corría por allí. No sé cuanto duró, cuanto tiempo estuvimos de rodillas y unidos sabiendo que era un adiós.
Claro que no todo se quedó ahí, que como he dicho hubo entradas, dibujos, recuerdos, historias, incluso llamadas o mensajes, pero nada fue lo mismo. Él tenía su amor, puede que incluso estuviera enamorado de verdad, y yo tenía mi vida y un corazón al que, justo antes de conocerle a él le habían quitado las vendas de una herida anterior.
Ahora ya nada es lo mismo, y sin embargo no podría determinar qué ha hecho que esto sea así y no de otra manera. La vergüenza, la distancia y el hecho de que todo tenga un final. Los otoños llegan, traen nubes, lluvias y vueltas a la rutina, donde los amores de verano se olvidan y parece que dicha estación nunca volverá.
Es pronto, lo sé, pero ya se ha pasado muchas veces por mi cabeza el problema de con qué cara le miraré dentro de poco menos de un año. La gente de hoy en día actuaría normal, como si tal cosa, pero sé que para mí no será así. Soy incapaz de querer a alguien y luego hacer como si nada, ya que una cosa es dejar de estar enamorada y otra olvidar absolutamente todo lo que ha pasado. En cualquier caso, ni yo misma sé si le volveré a ver. Tal vez no me tenga que preocupar sobre cómo lo miraré, tal vez aunque vuelva el verano, él no vuelva también.
Pero, sobre todo, si hay algo de lo que estoy segura es de que siempre estarás en mis recuerdos, y tu foto permanecerá en el centro de mi corazón con una banda dorada en la que pone "Mi salvador".


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Mi último deseo de verano fue sin duda para ti.

 

1 comentario:

  1. -La gente de hoy en día actuaría normal, como si tal cosa, pero sé que para mí no será así-
    Ou :c ♥
    ----
    Escribes muy bien y es lindo! :)
    Me pasaré por tu blog a ver qué tal. (Te sigo)
    Si gustas pásate por mi blog ya que es nuevo y agradecería que lo vieras! ( http://caedelatierra.blogspot.com/ )
    Pronto verás muchos comentarios míos, je. Saludos! c:

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