viernes, 8 de marzo de 2013

La vida de las mariposas

Me lancé a escribir sin saber lo que iba a conseguir, sin sospechar lo que iban a crear mis dedos pulsando las teclas.
Decidí cometer una locura que me gustó, pero que la costumbre y los recuerdos borrosos que tengo de ti en estos meses me hicieron olvidar.
Hi, I'm Emily.Pasaron unos días en los que cada pequeña cosa me hizo ser feliz, sin poder imaginar que algo tuyo iba a aparecer para descolocarme de nuevo.
Leí tus  palabras, al igual que tú leíste las mías y no supe si llorar, saltar, reír o gritar. Unas mariposas más bien asesinas nacieron para adueñarse de mi estómago y, ya puestas, de mi mente.
Mis mariposas aún no se han ido. Sigues apareciendo en mi cabeza y mi tripa a cada paso que doy, haciéndome así olvidar todo lo demás.
Miro mi reloj con la esperanza de poder decir algún día que en siete, cinco, tres o una hora te veo. De nuevo.
Me desvivo preguntándome si serás tú el que me haga sentir como la protagonista de una película americana que se sonroja bajo el portal de su casa al que ha bajado sin avisar tan solo buscando a esa persona especial.
Y finalmente, mis mariposas y yo morimos entre las sábanas de mi cama, con los cojines tirados no por nada inadecuado, sino porque tenemos miedo de que vuelvas a desaparecer durante meses sin dejar si quiera una nota perdida entre mis libros...

2 comentarios:

  1. Oh, este texto es realmente precioso.
    Espero que no os canséis de que siempre diga lo mismo.
    Besos, Amanda.

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