jueves, 14 de marzo de 2013

Querido anónimo:

Querido anónimo:
No sabes desde hace cuánto te he querido escribir esta entrada ni cuántas veces he borrado sintiendo que lo que escribía era una tontería. Y sinceramente, no te prometo que esta vez vaya a ser muy distinto.

Para empezar, no sé si me lees, y sé que lo más seguro escribo al aire más que a ti, que supongo, ya se te habrá olvidado la existencia del blog. ¿El aire merece mi amor y mis pensamientos casi todos los días? No lo sé. Creo que no, pero también creo que tú tampoco.
My California King.
Pero tú no eres así. O al menos no lo parecías. El mundo está lleno capullos, en especial tíos, pero no, no eres así. No soy la mejor, pero sé distinguir a la gente. Tal vez tú, con tus palabras, me has vuelto idiota. Dicen que es lo que pasa cuando te enamoras. No me escribes, no te olvido, no nos vemos. Sé que quieres que seamos amigos. Vernos para darnos un abrazo y dos besos sonoros, uno en cada mejilla, como hace todo el mundo en señal de cordialidad. Sé que no me callarás con un beso para que deje de decir tonterías semejantes a lo que estoy escribiendo ahora mismo, sé que volverás a aparecer cuando crea que te haya olvidado y que parezco una niña tonta, por no insultarme más, escribiendo esto como si mi vida fuera una telenovela argentina de esas de la tele. Te lo reconozco, me hice ilusiones. Porque soy así, ¿vale? No me gusta el reggaeton, no llevo kilos de maquillaje, no voy a discotecas a liarme con cuatro chicos una noche, no soy ni cani, ni hippy ni moderna. Soy más bien una chica anticuada que escribe aunque ya no se acuerda de la primera frase de esta carta. No sé escribir cosas cortas cuando son para alguien que me importa, boto en mi silla cada vez que me dan un pequeño susto o se oye un gran ruido o grito, adoro la pizza de jamón y queso, por muy típica que sea y, sobre todo, te repito, me hago ilusiones.
Últimamente no creo en el amor, ya que demasiada gente me ha demostrado que no vale la pena, que la mayoría son simples rompecorazones que van por el mundo como si éste fuera suyo. Tú, a ojos de cualquier chica como yo, si es que existen, eras casi perfecto. Y la perfección completa dicen, no existe, así que imagínate hasta qué punto me has afectado así, de repente y porque sí.
Si te vuelvo a ver, no sé como narices te voy a mirar a la cara. Dudo que vuelva a ver tus ojos marrones posados en los míos, azules y probablemente brillantes por tu presencia. Pero eso solo pasará si te vuelvo a ver.
Ya me estoy extendiendo y, si no fuera porque sé que te gusta, sé que habrías dejado de leer. Solo quiero añadir unas cositas más:
¿Voy a tener que esperar media vida cada vez que me quiera comunicar contigo? ¿De verdad sientes o piensas lo que me dices, o es que te sale así por ser tan dulce? ¿Qué te habré hecho yo para que me hagas escribir solo entradas tristes y esperarte, sintiendo que envejezco veinte años de golpe?
Y sobre todo...
¿Por qué sé que aún así no estoy lista para olvidarte?
Si te dignas a leer y a contestar, sé sincero. Aunque sea para mal, pero no juegues conmigo, porque aunque me afecte, no lo olvidaré. Y no me verás llorar. No tú, aunque en un principio parecieses la pesona que estaría ahí.
Saludos a Katniss, tu preferida, a mi "querido" Peeta y a ese señor "cani" que vimos por la ventana y con el que me sacaste una sonrisa, si es que lo recuerdas.
De Topi, que me aucerdo de que te gusta el nombre.

4 comentarios:

  1. *-* ¡Impresionante! Me he puesto a llorar por la mitad :')

    Kisses♥

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  2. Me ha encantado, enserio, pero que bien escribes

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  3. Oh, preciosa la entrada.
    Espero que algún día ese chico se dé cuenta de lo que vales.
    Besos, Amanda.

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