sábado, 30 de noviembre de 2013

Le necesito

Miro abajo y veo unos zapatos, los zapatos que tantos años he llevado conmigo, no sé como he llegado hasta aquí.
Me levanto, me miro al espejo y miro la sonrisa forzada que muchas veces he simulado. Me es imposible soportar más. Necesito una razón, necesito a alguien por quien levantarme todas las mañanas. Alguien que me ayude y me comprenda. Alguien que me acepte y sepa sacarme una gran sonrisa en los momentos más difíciles. No quiero seguir siendo una persona que no soy, no quiero volver a esconder mi sonrisa, quiero que todo el mundo vea lo feliz que puedo llegar a ser. Quiero dejar de vivir en libros y sueños y aterrizar en un lugar llamado mundo en el que empezar de nuevo.
No soportaré ni un minuto más.
Necesito a alguien.
Marcos.
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¡Hola personitas! Pues este texto es de un amigo que se llama Marcos, y este es su blog: discoveringmymusic.blogspot.com. Le conocemos desde apenas una semana, pero ya nos ha caído muy bien, es de las personas más imperfectamente perfectas que existen. Y desde aquí le agradezco mucho todo lo que hace por nosotras, y su optimismo, y que sea tan increíble. Espero que os haya gustado, puede que tengamos otro guardado para otro día...

lunes, 25 de noviembre de 2013

El bar, la chica y el bolígrafo

Стереотипы | VKAquí estoy sentada, en nuestro bar, esperando que entres por la puerta y ocupes el sitio vacío, que aunque tú tengas cosas mejores que hacer, yo no. Los cuadros que decoran el lugar, aquellos que tantas veces miramos juntos, me miran como interrogándome, como preguntándome a gritos dónde está esa sonrisa que me acompañaba cuando tú también lo hacías. O tal vez sus rostros pregunten por ti, igual que mi corazón, igual que cada canción que suena en mis discos, igual que el inocente camarero que ha seguido inconscientemente con su costumbre de poner dos pajitas en la bebida. Una de las que se doblan, para mí, que siempre fui una niña y una de las normales para ti, el mayor de los dos. Y esa pajita también me mira, expectante, quiere tus labios al igual que yo los quiero sobre los míos, en mi mejilla, en el pelo. Todo pregunta por ti sin hablar, y yo no sé responder, ni mirar, ni caminar desde que no estás. Solo sé escribir, y sin éxito, pues no nos engañemos, un bolígrafo puede hacer muchas cosas buenas, pero qué me va a recordar más a ti que la tinta negra escribiendo, con letra pequeña, ese gesto que tenías al retirarte el pelo negro de la cara o la primera vez que tiraste de mi brazo para llevarme junto a ti. O tal vez por lo que pregunten todas estas cosas y personas, aquello por lo que pregunta mi vida a día de hoy, sea por mi coherencia. ¿Quién dejaría ganar a un corazón enamorado sin darse cuenta de que es como pedir a un psicópata que dispare? Y por mucho que me termine la bebida de un sorbo y tire tu pajita lejos, sé que  esa persona que sigue dejando ganar a su corazón, soy yo.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Con fuerzas para gritar y no callar

Swing


Era una realidad donde ese infinito tan lejano, se acercaba a pequeños pasos junto a mí. Alineada con el horizonte llena de barro por mi cuerpo. Aún marchitas las hojas del verano. En busca de un sueño transparente con miles de galaxias girando. Sin emociones, por favor. Ya no quedan más lágrimas. Escaparemos en su búsqueda. Pero no todavía. El cielo aún queda a varios metros sobre mí. Con fuerzas para gritar y no callar. El interior de mis susurros lleva una porción de magia acompaña de música. Aún se pueden escuchar. ¿Lo oyes? Son mis pulsaciones, aquellas que tienen ganas de explotar en trocitos de algodón y ser eternas. Poco a poco van cayendo letras sobre mis manos. Tienen la tonalidad de la tinta, pero son muy poco reales. Y el aliento que golpea mi nuca sigue sin ser de color. Las campanas continúan sonando a la espera de la nieve. Pero, somos demasiado pequeños para que la nieve pueda llegar hasta nosotros. Esperando a encontrar la calma en medio de una tempestad ardiente. Porque mis palabras están quemándose entre mis manos y mi piel ya no puede oscurecerse más. Habrá que esperar al nuevo día porque siempre hay un nuevo amanecer

lunes, 11 de noviembre de 2013

Viento

Ya hace frío. Ya hay viento revolviendo mi pelo. El viento me recuerda a ti. En realidad, todo lo hace, solo hace falta preguntar a las personas que me escuchan todo el día hablar de tu pelo revuelto -y lo bonito que estaba así-, de tus ojos de color indeterminado o de mis ganas de perderme en tus labios.
Pero no puedo evitar ver el viento como una metáfora. ¿Y si me libero y dejo que éste me lleve volando hasta donde tú estás?
A allí donde si hace calor nos derritamos juntos (y de amor), o donde haga frío, así me abrazas más, aunque en realidad parto del cero.
Supongo que piensas que el viento me revuelve las ideas. Bueno, no haberme revuelto tú el corazón.
alone


viernes, 8 de noviembre de 2013

Sonrío menos

Ya queda poco de una máscara ya rota por los cortantes cristales de los recuerdos tristes. Ya no volvería a chocar contra el mismo muro contra el que había jugado a saltar. De poco servía ya tapar la tristeza bajo un gorro avejentado de años. No podía dar un paso sin oír las voces de los demonios que habitan en mi cabeza que dejaba entrar, ingenua, a todos a quiénes querían, todos aquellos a lo que habría que haber cerrado las puerta. Debí dejar las cicatrices para cuando era niña y tropezaba por patosa, no para ahora que tropiezo por no mirar hacia delante y solo mis zapatos. Debí dejar las lágrimas para cuando era un bebé y la inseguridad y lo poco (nada) que conocía me atemorizaban, no ahora que conozco todo demasiado bien. Tendría que saber por qué dices adiós cada tarde, en vez de decir hasta luego, como si mañana ya no me fueses a ver a la misma hora donde siempre porque la que diría adiós soy yo. A veces se me olvida que el mundo es enorme y que yo soy solo una persona, y cuando quien quiera que sea el que me controle se olvide de mí y me eche a patadas (porque si yo pudiera controlarme saldría ahora mismo y huiría de aquí, pero alguien me lo pide y no es la razón). Creo que reflexiono mucho y duermo poco, y sonrío menos. Pero debería dormir hoy al menos una hora porque mañana no creo que aguante otro día más.

*texto no inspirado en mí*