jueves, 11 de abril de 2013

Quiero pensar que ha sido la lluvia la que me ha corrido el rímel

Chapoteo con mis tacones recién estrenados sobre el asfalto empapado. La lluvia de esta mañana ya había arreciado, al contrario de la que caía sobre mis mejillas ligeramente ruborizadas. A esas horas tan tempranas, nadie caminaba por las calles desiertas. Solo yo, mi taconeo y mis lágrimas. Hacía ya rato que corría a duras penas con el calzado justamente inadecuado, por lo que pronto encuentro un banco, con perfectas vistas a la playa y al mar, en el que me siento. Suspiro. ¿Cómo esperar que aquello iba a suceder? Pensaba que sería otro de los paseos para ver el amanecer que ya casi se habían hecho comunes. Busco a tientas en mi bolso un paquete de tabaco y el mechero que recuerdo que él se lo dejó en mi casa un viernes noche. Había oído que el tabaco eliminaba el estrés, ayudaba a evadirse del mundo, aunque en ese momento nada me importaba. Con la mano temblorosa hago que una pequeña llama alumbre mi mirada anegada en lágrimas. 
No queda apenas nada para que el sol aparezca entre las olas del mar, como bañado por ellas. Sin embargo, apenas me daba cuenta. El mundo se ha vuelto gris y ya ni una pizca de rosa quedaba, como había visto yo antes mi vida. Restos de maquillaje arruinado se resbala por mis pómulos, mis ojos parecen estallar por lo enrojecidos que están de tanto llorar. Y otra calada más de desesperación. Ya no podía confiar en los "para siempre", ya no eran mis amigos. Son una farsa que dice la gente que cree que existen pero que en el fondo saben que apenas hay uno entre cien. Expiro el humo para que la brisa marina se lo lleve lejos de allí. ¿Pero qué había sucedido? ¿Cuál era la razón por la que nuestra relación había desaparecido como la lluvia de la mañana anterior? ¿Por qué esta vida solo quiere romperme el corazón cuando ya está totalmente recuperado?
El sol parece empezar a alcanzar el cielo nublado. Pero yo solo quiero que vuelva la lluvia y pensar que ha sido ella la que me ha corrido el rímel. Lanzo al suelo el cigarrillo con rabia e impotencia, y lo piso. Y pienso que mi vida no ha sido muy distinta a la del cigarro que acabo de consumir. La diferencia es que a mí muchas veces me han hundido y he conseguido recomponerme lo más rápido que he podido. Me voy de allí a paso ligero. Aunque los pedazos de mi corazón se han quedado sentados en aquel banco al que volvería apenas el resto de días para recuperar un pedazo perdido.

5 comentarios:

  1. El título es amor. ME ENCANTA. En serio, el relato es precioso, aunque triste, pero me gusta.
    Besos, Amanda.

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  2. Hola!!
    Me encanto, es increible
    un beso

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  3. Dios *-* Emoti, tu manera de escribir es increíble. Me ha encantado el microrelato. Me has impactado con esta frase: "Y pienso que mi vida no ha sido muy distinta a la del cigarro que acabo de consumir." Es muy cierta.

    Un beso.

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